Ser productivo trabajando poco

Cómo ser más productivo incluso trabajando menos

Existe la idea que quien produce más, es aquel que trabaja durante períodos más largos de tiempos. Sin embargo, desde hace unos cuantos años atrás se viene demostrando que ese “exceso de trabajo” no te hace ser más efectivo ¿Qué ha afectado el cambio de visión dentro de este contexto?

Desgastando al motor

Cuando trabajas durante muchas horas seguidas, casi sin descanso, tu cuerpo puede experimentar ciertas alertas a las cuales te conviene prestar atención:

  • Sientes un agotamiento mental: llega un punto que tu cerebro no coordina las ideas de tanto pensar.
  • Padeces de dolores en la cabeza y/o el cuerpo: por forzar la vista, permanecer en una misma posición o trabajar en un ambiente que no reúna condiciones ergonómicas durante horas.
  • Tienes estados depresivos: ya que tu sistema nervioso se debilita ante la falta de descanso. A esto se le suma el aislamiento social que puedes experimentar al centrarte solo en tu trabajo.
  • Experimentas dificultad para descansar: por la tensión continua que puedas tener a causa del exceso de trabajo y del esfuerzo que estés realizando.
  • Puede ocasionarte trastornos digestivos: cuando, a razón del exceso de trabajo, comes “cuando puedas” o “lo que tengas a la mano” afectando tu alimentación y al proceso digestivo.
  • Vives en un estado de estrés continuo: por la angustia de todo lo que tienes que hacer y que cada día se acumula más y más, cuando tu cuerpo baja su rendimiento por agotamiento físico.

Alcanzando el equilibrio

Cuando se dosifica el tiempo de trabajo, la productividad que puedes obtener es extraordinaria.

Al encontrarte más descansado, puedes pensar con mayor claridad, tener una actitud abierta y positiva hacia lo que estás desarrollando y un grado de concentración muchísimo mayor.

Tu salud se ve reforzada al darle el espacio que merece a comidas sanas que nutran y fortalezcan tu cuerpo evitando así cualquier daño al sistema digestivo.

El tiempo te rinde para realizar otras actividades y para compartir con tu gente cercana, evitando con esto estados depresivos.

Mejorando el rendimiento

Hay pequeños cambios que resultan significativos para alcanzar con éxito la relación “a menor trabajo más productividad”. Estos son algunos de ellos.

  • Organízate: planifica tus actividades con antelación, eso te ayuda a evitar la pérdida de tiempo decidiendo que hacer ese día.
  • Sistematiza una actividad: Procura que tu enfoque esté en esas actividades que puedes controlar más que en el objetivo final. Por ejemplo: si quieres alcanzar más suscriptores en twitter es bueno que escribas, como mínimo, 1 vez al día.
  • Da pasos pequeños en vez de saltos agigantados: Dividir una actividad en varias secciones te permite centrar en cada segmento todo tu esfuerzo en un periodo de tiempo menor.
  • Aprovecha tu hora más productiva: sea la hora del día que sea, toma ese tiempo en el cual estás más alerta y concentrado para hacer el trabajo más pesado o importante.
  • Evita las distracciones: Durante ese tiempo, mantén lejos las redes sociales, los teléfonos y todo aquello que pueda ser un elemento distractor.
  • Delega lo que no domines: Hay cosas que salen de nuestro conocimiento y destrezas. En esos momentos, pide apoyo a expertos que manejen el tema. Por ejemplo, en caso de medios, redes o sitios web, puedes contratar los servicios de marketing online.

Como ves, con un poco de esfuerzo, puedes lograr aumentar tu efectividad en todo lo que hagas en un tiempo más reducido. La decisión, queda en tus manos.